Experto señala riesgos de inflación, presión sobre combustibles y reconfiguración del orden internacional.
08/04/2026 9:26
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El conflicto en Medio Oriente continúa generando preocupación a nivel internacional debido a sus posibles efectos económicos y geopolíticos, que ya comienzan a sentirse en distintas regiones, incluida América Latina.
El analista en temas internacionales, Álvaro Del Pozo, explicó que las principales consecuencias del conflicto son de carácter económico, especialmente por la volatilidad en los precios del petróleo, que han oscilado entre los $us 107 y $us 110 por barril.
“El alza del petróleo afecta directamente a la economía global y puede derivar en una posible recesión con altos niveles de inflación”, afirmó.
Según el experto, este escenario impacta principalmente en los países exportadores, ya que las economías desarrolladas tienden a reducir sus importaciones en contextos de crisis.
“Los países que exportan hacia mercados desarrollados se ven afectados porque estos reducen sus compras debido a la recesión y la inflación”, sostuvo.
En el caso de Bolivia, advirtió que la situación es aún más sensible debido a la dependencia de la importación de carburantes y la reducción de reservas de gas.
“Hoy no somos un país con grandes reservas como antes, por lo tanto, dependemos del contexto internacional y eso nos vuelve vulnerables”, indicó.
Respecto a la reciente tregua que generó una leve baja en los precios del petróleo, Del Pozo señaló que su sostenibilidad dependerá de la duración del conflicto.
Asimismo, destacó el papel de la diplomacia internacional, particularmente la mediación de países como Pakistán, que ha contribuido a disminuir tensiones mediante propuestas de negociación.
El analista también alertó que un eventual fracaso de la tregua podría generar mayor presión sobre los subsidios a los carburantes en Bolivia.
“Si el precio del petróleo vuelve a subir, el país tendrá que destinar más recursos para sostener la subvención, lo que puede afectar la economía”, señaló.
En ese contexto, afirmó que existe un riesgo real de inflación en la región impulsado por una crisis energética.
En el plano geopolítico, Del Pozo sostuvo que el conflicto podría acelerar un proceso de reconfiguración del orden internacional hacia un sistema multipolar.
“Estamos viviendo un cambio estructural. El mundo ya no es unipolar ni bipolar, se encamina hacia un escenario multipolar”, aseguró.
Finalmente, indicó que uno de los puntos más sensibles en las negociaciones es el control del estrecho de Ormuz, clave para el tránsito de petróleo a nivel mundial, además del programa nuclear iraní.
“El estrecho de Ormuz es fundamental para la economía global y el enriquecimiento de uranio es un factor clave en la seguridad regional”, concluyó.
El desarrollo de este conflicto no solo definirá el futuro del Medio Oriente, sino también tendrá repercusiones económicas y políticas en regiones como América Latina.
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