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Alimentos ricos en fibra reducen picos de azúcar y mejoran el control glucémico

Entre los alimentos recomendados destacan el brócoli y los brotes de brócoli, que contienen sulforafano, un compuesto que mejora la sensibilidad a la insulina.

02/03/2026 11:56

Unifranz Online: alimentos ricos en fibra reducen picos de azúcar y mejoran el control glucémico.
Bolivia

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Mantener niveles estables de azúcar en sangre no depende únicamente de evitar los dulces. La clave está en adoptar una alimentación estratégica que permita al organismo procesar la glucosa de manera eficiente, mejorar la sensibilidad a la insulina y prevenir picos bruscos que, a largo plazo, pueden derivar en resistencia insulínica y diabetes tipo 2.

Magaly Bishop, nutricionista y dietista especializada en nutrición clínica y docente de la carrera de Medicina de la Universidad Franz Tamayo, Unifranz, explica que los alimentos en su estado natural poseen propiedades que contribuyen a la regulación de los niveles de azúcar en la sangre.

“Los alimentos, ricos en fibra, antioxidantes y compuestos bioactivos, mejoran la sensibilidad a la insulina y ralentizan la absorción de glucosa en el intestino, ayudando a mantener niveles estables de azúcar en la sangre y previniendo picos de glucosa”, señala Boshop.

La fibra, especialmente la soluble presente en verduras, frutas y legumbres, actúa como un “freno de mano” metabólico, porque forma una especie de gel en el intestino que retrasa la absorción de los carbohidratos, evitando que la glucosa ingrese rápidamente al torrente sanguíneo. Estudios clínicos señalan que una dieta rica en fibra —más de 25 gramos al día— puede reducir la hemoglobina glicosilada (HbA1c) entre 0.5% y 2%, mejorando el control glucémico de manera sostenida.

Entre los alimentos recomendados destacan el brócoli y los brotes de brócoli, que contienen sulforafano, un compuesto que mejora la sensibilidad a la insulina. Las verduras sin almidón, como espinaca o kale, y las legumbres como lentejas y garbanzos, ayudan a disminuir la glucosa postprandial entre 20% y 30%. El tomate, rico en licopeno, también favorece la respuesta insulínica.

Las proteínas magras y las grasas saludables cumplen un rol “amortiguador”. Al combinar carbohidratos con pescado, huevos, yogur griego o tofu, junto con grasas buenas como aceite de oliva, nueces o palta (aguacate), se ralentiza el vaciado gástrico y se estabiliza la curva glucémica.

El yogur griego, bajo en carbohidratos y alto en proteínas, mejora la sensibilidad a la insulina, mientras que las nueces, ricas en Omega-3 y fibra, ayudan a reducir la resistencia insulínica. El aceite de oliva, base de la dieta mediterránea, aporta grasas monoinsaturadas y antioxidantes que disminuyen la inflamación.

Las frutas naturales y de temporada, consumidas enteras y no en jugos, aportan fibra, vitaminas y minerales en proporciones adecuadas. Lo importante no es eliminar los carbohidratos, sino elegir aquellos de bajo índice glucémico, como avena, quinoa o arroz integral, que liberan glucosa lentamente y proporcionan energía sostenida.

Sin embargo, el entorno alimentario actual representa un desafío. Marie Paulette Étienne, docente de la carrera de Medicina de la Universidad Franz Tamayo (Unifranz), advierte: “Últimamente, varios alimentos contienen un alto índice de azúcar. Entonces, al consumirlos, estamos elevando nuestros niveles de azúcar. Esto desencadena la resistencia a la insulina, y es un paso hacia la diabetes”, explica Étienne.

Por ello, además de la calidad de los alimentos, es importante la distribución de las comidas. Fraccionar la alimentación en cinco tiempos diarios —desayuno, media mañana, almuerzo, merienda y cena— ayuda a evitar fluctuaciones bruscas. Controlar las porciones de carbohidratos (45 a 60 gramos por comida principal) y optar por métodos de cocción saludables como vapor o plancha contribuye a un mejor control.

La hidratación también juega un papel fundamental. Beber suficiente agua favorece el metabolismo y ayuda a los riñones a eliminar el exceso de glucosa. Asimismo, combinar una alimentación equilibrada con actividad física regular potencia la sensibilidad a la insulina hasta en un 40%, según estudios asociados a dietas como la mediterránea o DASH.

Una buena nutrición funciona como un “termostato biológico” que regula la glucosa en sangre. No se trata de prohibir alimentos, sino de aprender a combinarlos inteligentemente, priorizar productos naturales y mantener hábitos sostenibles. Con asesoramiento profesional y decisiones conscientes, la alimentación puede convertirse en la principal aliada para prevenir y controlar la diabetes, protegiendo la salud a largo plazo.

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