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¿Cómo el exceso de cortisol por estrés afecta la salud física y mental?

El estrés sostenido activa el eje hipotálamo-hipófisis-adrenal (HPA), elevando los niveles de cortisol en sangre. Esta sobreexposición hormonal altera tanto la mente como el cuerpo.

10/02/2026 14:42

Unifranz Online: ¿Cómo el exceso de cortisol por estrés afecta la salud física y mental?
Bolivia

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El cortisol, conocido como la "hormona del estrés", es esencial para la supervivencia, regulando funciones vitales como el metabolismo, la presión arterial y la respuesta del organismo ante situaciones de alerta. Sin embargo, cuando sus niveles se mantienen elevados de manera crónica, como estrés crónico, estrés sostenido e hipercortisolismo asociada al síndrome de Cushing, se vuelve un factor de riesgo para múltiples enfermedades graves.

“Es fundamental aprender a gestionar el estrés, ya que sus efectos pueden ser profundamente perjudiciales para la salud física y mental. Aunque muchas veces resulta difícil de controlar, especialmente en medio del ritmo acelerado de la vida actual”, explica Tatiana Montoya, docente de la carrera de Psicólogía y miembro de la Jefatura de Enseñanza y Aprendizaje (JEA) de la Universidad Franz Tamayo (Unifranz).

El estrés sostenido activa el eje hipotálamo-hipófisis-adrenal (HPA), elevando los niveles de cortisol en sangre. Esta sobreexposición hormonal altera tanto la mente como el cuerpo.

Liudmila Loayza, directora de la carrera de Psicología de Unifranz, detalla: “El estrés sostenido cambia la forma en que sentimos y reaccionamos frente a situaciones que normalmente serían manejables, aumentando la irritabilidad, la ansiedad y la percepción de amenaza ante problemas cotidianos, afectando la salud emocional y la interacción social de manera profunda”.

Entre los efectos cognitivos, se encuentran la pérdida de memoria, dificultad de concentración y reducción en la capacidad de tomar decisiones. Esto se debe a que el exceso de cortisol modifica la estructura del hipocampo, dificultando el aprendizaje y la retención de información.

Los efectos físicos son igualmente relevantes. La Fundación Nacional de Salud (NHS) del Reino Unido advierte: “La exposición prolongada al estrés tiene efectos directos sobre el cuerpo: debilita el sistema inmunológico, incrementa la presión arterial y la frecuencia cardíaca, y puede provocar problemas digestivos y metabólicos, aumentando la vulnerabilidad frente a enfermedades crónicas y afectando la salud integral”.

Entre las enfermedades directamente vinculadas al exceso de cortisol se encuentra el Síndrome de Cushing, una patología endocrina que se manifiesta con obesidad central, cara de luna llena, giba dorsal, fragilidad cutánea, debilidad muscular y osteoporosis. Además, puede derivar en diabetes tipo 2 por resistencia a la insulina y aumentar el riesgo cardiovascular.

El cortisol alto también contribuye a trastornos metabólicos y cardiovasculares. La American Heart Association señala que eleva la glucosa en sangre, favorece la retención de sodio y agua, y promueve la acumulación de grasa visceral, aumentando el riesgo de hipertensión, infartos y accidente cerebrovascular. La obesidad abdominal y la dislipidemia son comunes, mientras que el sistema inmunológico se ve debilitado, haciendo al cuerpo más susceptible a infecciones recurrentes.

Los efectos sobre la salud mental son igualmente significativos. La OMS afirma: “El estrés crónico, cuando se mantiene por tiempo prolongado, no solo afecta la memoria y la concentración, sino que también incrementa la probabilidad de desarrollar ansiedad, depresión y otros trastornos del estado de ánimo, afectando la calidad de vida y la productividad diaria”.

De la misma manera, el hipercortisolismo puede generar irritabilidad, insomnio, fatiga persistente y síntomas físicos como dolores de cabeza y problemas digestivos. En casos prolongados, contribuye al síndrome de burnout y deterioro cognitivo.

El cortisol elevado también impacta el sistema musculoesquelético y óseo. La pérdida de masa muscular y la osteoporosis se producen porque esta hormona bloquea la absorción de calcio y reduce la formación de hueso, aumentando el riesgo de fracturas, especialmente en columna y cadera. En el ámbito emocional, la exposición crónica a esta hormona puede afectar las relaciones personales y profesionales, generando conflictos que retroalimentan el estrés.

Por esos motivos, la gestión del estrés y la prevención del hipercortisolismo son esenciales. Montoya enfatiza: “El estrés afecta tanto la mente como el cuerpo. Un poco de estrés es útil para realizar tareas diarias, pero cuando es excesivo, tiene consecuencias negativas. Sin embargo, podemos aprender a manejarlo para mejorar nuestro bienestar físico y mental”.

Sirley Miranda, docente de Medicina en Unifranz, añade que “el estrés es una señal de alerta que nos mantiene en vigilia ante cualquier tipo de amenaza que pueda generar daño a nuestra integridad”.

Así, el cortisol alto no solo está asociado al Síndrome de Cushing, sino que también contribuye a enfermedades metabólicas, cardiovasculares, óseas y mentales. Mantener niveles equilibrados de esta hormona mediante hábitos saludables, manejo del estrés, ejercicio regular, descanso adecuado y supervisión médica es fundamental para preservar la salud integral.

Consultar con especialistas resulta indispensable ante síntomas como obesidad central, hipertensión difícil de controlar, debilidad muscular o alteraciones emocionales.

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