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Ejercicio y estimulación mental protegen el cerebro de enfermedades neurodegenerativas

Condiciones como la diabetes, la hipertensión o la obesidad están directamente asociadas con un mayor riesgo de deterioro cognitivo si no se controlan de forma adecuada.

11/03/2026 14:45

Unifranz Online: Ejercicio y estimulación mental protegen el cerebro de enfermedades neurodegenerativas.
Bolivia

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Las enfermedades neurodegenerativas son uno de los principales desafíos de salud. El envejecimiento de la población, sumado a estilos de vida sedentarios y problemas metabólicos mal controlados, ha incrementado la prevalencia de patologías como el Alzheimer y el Parkinson. Frente a este escenario, la prevención y la detección temprana son estrategias clave para reducir su impacto y mejorar la calidad de vida de las personas.

Laura Marín, docente de la carrera de Medicina de la Universidad Franz Tamayo (Unifranz), subraya que: “La detección temprana es muy importante, porque permite identificar factores de riesgo modificables. Mientras la genética no la podamos cambiar, el control de enfermedades si está en nuestras manos”, afirma.

Condiciones como la diabetes, la hipertensión o la obesidad están directamente asociadas con un mayor riesgo de deterioro cognitivo si no se controlan de forma adecuada.

Marín explica que las enfermedades neurodegenerativas, como: Alheimer, Parkinson; demencia, la esclerosis múltiple, entre otras, no tienen cura, sin embargo hay formas efectivas de ralentizar su avance.

“En general, las enfermedades neurodegenerativas, como el Alzheimer, no tienen cura, pero sí presentan formas de retrasar su progresión o disminuir su impacto, sobre todo si se detectan temprano”, señala la académica.

Estudios internacionales coinciden en que un enfoque integral del estilo de vida puede reducir entre un 30 % y 50 % el riesgo de desarrollar estas patologías o retrasar la aparición de sus síntomas.

Por su parte, el médico y docente Felipe Molina, también de Unifranz, explica la base biológica de una de las enfermedades más conocidas. “El parkinson es una enfermedad neurológica degenerativa y crónica provocada por la disminución de un neurotransmisor encargado de controlar los movimientos del cuerpo, la dopamina”, destaca el académico.

Además, añade que las neuronas responsables de producir dopamina se encuentran en la sustancia negra del cerebro y que su deterioro explica los síntomas motores y emocionales de la enfermedad.

Marín enfatiza que la prevención es posible y está al alcance de la población. “Muchas veces pensamos que las enfermedades neurodegenerativas son inevitables, pero sabemos que hasta un 40 % de los casos podrían retrasarse o prevenirse si cuidamos la salud metabólica”, enfatiza.

Uno de los pilares de la prevención es la actividad física regular. La evidencia científica recomienda al menos 150 minutos semanales de ejercicio aeróbico, como caminatas rápidas, ciclismo o baile.

Estas actividades estimulan la producción de BDNF (Factor Neurotrófico Derivado del Cerebro), una proteína que protege las neuronas y favorece la neuroplasticidad. Además de complementar el cardio con ejercicios de fuerza dos o tres veces por semana —sentadillas, flexiones o trabajo con pesas ligeras— ayuda a proteger el hipocampo, área clave para la memoria, y reduce la atrofia cerebral hasta en un 40 %.

La estimulación cognitiva es otro factor determinante. Aprender un nuevo idioma, tocar un instrumento musical, leer de forma activa o resolver juegos mentales desafía al cerebro y fortalece la llamada “reserva cognitiva”.

Este concepto se refiere a la capacidad del cerebro para compensar el daño neuronal, creando rutas alternativas para procesar la información. No se trata de repetir tareas conocidas, sino de exponerse a aprendizajes nuevos y exigentes.

El componente social también cumple un rol fundamental. El aislamiento aumenta de forma significativa el riesgo de deterioro cognitivo, mientras que la participación en grupos comunitarios, actividades culturales o voluntariado fortalece las conexiones neuronales y reduce los niveles de estrés.

Hobbies creativos como la pintura, la música o la jardinería estimulan la liberación de dopamina, neurotransmisor clave para la motivación y el bienestar emocional.

En cuanto a la nutrición, los especialistas recomiendan una dieta equilibrada rica en omega-3, frutas, verduras y granos andinos como la quinua. Dormir entre siete y nueve horas diarias, no fumar y practicar técnicas de manejo del estrés, como mindfulness, contribuyen a reducir la inflamación cerebral y el daño oxidativo.

La combinación de actividad física, estimulación mental, vida social activa y hábitos saludables no solo protege al cerebro, sino que permite envejecer con mayor autonomía y bienestar.

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