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Hábitos poco saludables aumentan el riesgo de enfermedades crónicas

El cambio en los patrones alimentarios, marcado por el alto consumo de productos ultraprocesados, está directamente relacionado con el aumento de obesidad y diabetes.

27/03/2026 14:28

Unifranz Online: Hábitos poco saludables aumentan el riesgo de enfermedades crónicas.
Bolivia

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Las enfermedades crónicas hoy representan una amenaza creciente para la salud de los jóvenes. Factores como el sedentarismo, la mala alimentación, el estrés y los cambios en los hábitos de vida están provocando que patologías como la diabetes tipo 2, la hipertensión o los trastornos mentales aparezcan cada vez a edades más tempranas.

Álvaro Eyzaguirre, docente de Medicina en la Universidad Franz Tamayo (Unifranz), advierte que este panorama es amplio y preocupante. “Las enfermedades metabólicas actualmente tienen una incidencia mucho más alta en nuestro país. Justamente por el consumo de alimentos o bebidas azucaradas ultrafinas”, explica Eyzaguirre.

El cambio en los patrones alimentarios, marcado por el alto consumo de productos ultraprocesados, está directamente relacionado con el aumento de obesidad y diabetes.

En ese contexto, la docente Marie Paulette Étienne enfatiza el rol del azúcar en estos procesos. “Últimamente, varios alimentos contienen un alto índice de azúcar. Entonces, al consumirlos, estamos elevando nuestros niveles de azúcar. Esto desencadena la resistencia a la insulina, y es un paso hacia la diabetes”. Este fenómeno es clave para entender por qué la diabetes tipo 2, antes considerada una enfermedad de adultos, ahora afecta a adolescentes y jóvenes.

Sin embargo, el azúcar también cumple una función esencial en el organismo. “El azúcar nos permite generar procesos metabólicos que nos dan energía, y el combustible es el azúcar. A partir del azúcar nosotros obtenemos el ATP para que todo nuestro organismo funcione”. El problema, por tanto, no es su consumo en sí, sino el exceso y la falta de control en la dieta diaria.

Otro de los grandes riesgos para la salud juvenil está relacionado con el sistema cardiovascular. El médico cardiólogo Luis Oporto advierte que el sobrepeso es un factor determinante. “El sobrepeso incrementa la presión arterial y altera los niveles de colesterol, lo que eleva significativamente el riesgo de desarrollar enfermedades cardíacas, incluso en personas jóvenes”. Esto demuestra que el corazón también puede verse afectado desde etapas tempranas de la vida.

Además, prácticas comunes como las dietas restrictivas sin control profesional pueden agravar la situación. “Las dietas extremas y sin supervisión médica pueden generar deficiencias nutricionales y aumentar el riesgo de arritmias. La clave está en adoptar un enfoque sostenible con metas realistas para mejorar la salud sin poner en riesgo el bienestar general”, añade Oporto. En lugar de soluciones rápidas, los especialistas recomiendan cambios progresivos y sostenibles.

En paralelo, la salud mental es también una de las principales preocupaciones. Se estima que 1 de cada 7 adolescentes en el mundo presenta ansiedad o depresión, y en contextos locales hasta un 40% de jóvenes reporta síntomas asociados al estrés académico y la presión social. Estas condiciones no solo afectan el bienestar emocional, sino también el rendimiento académico y la calidad de vida.

Las enfermedades respiratorias, como el asma, y otros problemas emergentes como la hipertensión juvenil o el dolor musculoesquelético por uso excesivo de pantallas, también forman parte de este panorama. El estilo de vida digital, con largas horas frente a dispositivos, está generando nuevas formas de enfermedad que impactan tanto el cuerpo como la mente.

Los factores de riesgo son claros: sedentarismo, alimentación inadecuada, falta de sueño, consumo de sustancias y escaso acceso a controles médicos preventivos. Todos estos elementos contribuyen a que las enfermedades crónicas se desarrollen de manera silenciosa.

Frente a esta realidad, la prevención se vuelve fundamental. Promover la actividad física diaria, mejorar los hábitos alimenticios, reducir el consumo de azúcares y ultraprocesados, así como atender la salud mental, son acciones clave para revertir esta tendencia. Asimismo, los controles médicos regulares permiten detectar de forma temprana posibles complicaciones.

Estas enfermedades representan un desafío urgente para la salud de los jóvenes. La combinación de factores biológicos, sociales y tecnológicos está acelerando su aparición, pero también existen herramientas para prevenirlas. Adoptar estilos de vida saludables no solo mejora la calidad de vida en el presente, sino que también protege el futuro de toda una generación.

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