Una filtración internacional expone documentos que detallan una presunta operación de desinformación impulsada desde Rusia para influir en medios, amplificar tensiones políticas y desacreditar al gobierno de Javier Milei.
04/04/2026 11:41
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Una filtración internacional encendió las alarmas. Documentos internos revelan una presunta operación rusa diseñada para influir en medios de comunicación argentinos, instalar narrativas críticas y profundizar la polarización durante los primeros meses del gobierno de Javier Milei.
Los archivos —76 en total— fueron analizados por un consorcio de siete medios internacionales. En ellos se describe el accionar de una red conocida como “La Compañía”, vinculada a estructuras de inteligencia rusa, que habría desplegado estrategias de propaganda en más de 20 países, incluyendo Argentina.
El objetivo era claro: aprovechar un escenario político tenso y amplificar el descontento social. Según los documentos, la red buscó infiltrar contenidos en medios digitales y redes sociales, combinando noticias negativas, análisis críticos y mensajes favorables a Rusia.
Entre junio y octubre de 2024, la investigación identificó al menos 250 publicaciones en más de 20 portales argentinos, con un presupuesto estimado de 283 mil dólares. Sin embargo, los propios registros sugieren posibles exageraciones en el alcance de la operación, incluyendo duplicación de contenidos.
El mecanismo, según la filtración, incluía intermediarios: supuestas agencias o consultoras que ofrecían artículos listos para publicar. Muchos de estos textos llegaban sin costo aparente para los medios, lo que facilitaba su difusión sin mayores controles editoriales.
Uno de los elementos más inquietantes es el uso de identidades falsas. La investigación detectó firmas inexistentes, perfiles creados con inteligencia artificial y credenciales académicas ficticias. En algunos casos, incluso las imágenes de los supuestos autores provenían de bancos de fotos o software de generación digital.
El contenido no solo apuntaba a la economía o el ajuste fiscal. También incluía versiones no verificadas, tensiones diplomáticas exageradas e incluso escenarios ficticios, como supuestos conflictos con países vecinos o acciones encubiertas.
Pese a la magnitud de los documentos, la mayoría de los medios mencionados negó haber recibido dinero o formar parte de una operación coordinada. Algunos admitieron haber publicado contenidos de terceros sin conocer su origen real.
Expertos advierten que este tipo de estrategias no necesariamente buscan beneficiar a un actor político específico, sino generar ruido, confusión y pérdida de confianza en las instituciones.
En paralelo, el gobierno argentino ya había alertado sobre la presencia de una posible red de desinformación vinculada a ciudadanos rusos en el país. Las investigaciones continúan.
Con información de Open Democracy
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