El Gobierno colombiano ejecutará la eutanasia a 80 ejemplares tras el rechazo internacional por malformaciones genéticas y el fracaso de los planes de traslado; la población invasora amenaza con llegar a los 1.000 individuos en una década.
13/04/2026 16:46
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Lo que comenzó en los años 80 como una excentricidad del líder del Cartel de Medellín se ha transformado en una pesadilla biológica que Colombia ya no puede contener. El Gobierno Nacional confirmó que, ante el fracaso de las gestiones internacionales, se procederá a la eutanasia de al menos 80 hipopótamos durante el segundo semestre de este año.
La barrera genética: Animales "no deseados"
A pesar de los esfuerzos diplomáticos con siete países, incluidos Sudáfrica e India, las respuestas han sido nulas. El motivo principal es la "pobreza genética" de la manada. Al descender todos de solo cuatro ejemplares originales, la endogamia ha provocado:
Mutaciones visibles: Malformaciones en el hocico y la boca ya registradas en varios individuos.
Riesgo sanitario: Los países receptores temen introducir ejemplares con taras genéticas en sus propios santuarios o ecosistemas.
Rechazo internacional: Ningún gobierno está dispuesto a asumir la responsabilidad de estos animales con "daños genéticos".
Un plan de choque de 7.200 millones
La ministra de Ambiente de Colombia, Irene Vélez, calificó la situación como una emergencia necesaria para salvar especies nativas como el manatí. El plan, que cuenta con una inversión millonaria, incluye:
Eutanasia ética: Se utilizarán métodos físicos y químicos (sedación profunda y fármacos aprobados) para asegurar un proceso sin sufrimiento.
Costos exorbitantes: El sacrificio de cada animal ronda los 14.000 dólares, debido a la compleja logística de captura en zonas como la Hacienda Nápoles y la Isla del Silencio.
Disposición final: Los cuerpos serán enterrados in situ bajo estrictos protocolos para evitar problemas de salud pública.
El peligro de no actuar
Actualmente existen cerca de 200 ejemplares, pero las proyecciones científicas son alarmantes: de no intervenir con este "plan de choque", la población podría dispararse a 500 en 2030 y hasta 1.000 en 2035.
"La ciencia nos dijo desde 2022 que hay que reducir la población para salvar nuestros ecosistemas", enfatizó la ministra Vélez.
Estos animales, el tercer terrestre más grande del mundo, poseen una de las mordidas más letales y son extremadamente territoriales, lo que representa una amenaza constante para los campesinos y pescadores del río Magdalena.
Polémica y resistencia
La medida encendió el debate. Sectores animalistas, liderados por figuras como la senadora Andrea Padilla, rechazan el sacrificio de "criaturas saludables" y exigen que se agoten opciones como la esterilización quirúrgica y el confinamiento, a pesar de que el Gobierno advierte que estos métodos son insuficientes para frenar la curva de crecimiento actual.
Con datos de AFP, EFE e Infobae.
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