El corregidor Williams Colque advirtió que la construcción de zanjas y posibles cercas podría perjudicar el intercambio diario entre Bolivia y Chile.
18/03/2026 23:44
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El corregidor de la frontera de Pisiga, Williams Colque, expresó su preocupación por las nuevas medidas de control implementadas en la frontera entre Bolivia y Chile, que podrían afectar los tradicionales pasos ancestrales utilizados por las comunidades de ambos países.
La autoridad señaló que aún no se ha sostenido una reunión oficial con autoridades chilenas para conocer en detalle el denominado “plan escudo fronterizo”, aunque se busca establecer contacto con instancias municipales del lado chileno.
Colque explicó que las medidas en ejecución como el cavado de zanjas y la posible instalación de vallas de seguridad de hasta cinco metros generan incertidumbre en la población, debido a su impacto en la dinámica cotidiana de la zona.
Intercambio histórico en riesgo
El corregidor destacó que en Pisiga existe una relación histórica y comunitaria con localidades chilenas cercanas, basada en el intercambio comercial, educativo y familiar.
“Cada 15 días tenemos una feria internacional, hay familias que cruzan diariamente por temas de educación, comercio o salud”, explicó, al advertir que estas actividades podrían verse afectadas si se restringen los pasos tradicionales.
Asimismo, mencionó que existe un sistema de reciprocidad en el uso de recursos naturales, como el pastoreo de ganado en bofedales ubicados en territorio chileno, lo que también podría verse limitado.
Control comunitario de los pasos
Colque aclaró que los pasos ancestrales no son de libre tránsito, sino que están regulados por certificaciones emitidas por autoridades locales de ambos países, lo que permite un control sobre quiénes pueden utilizarlos.
“No certificamos a cualquiera, solo a quienes viven en la frontera. Hay control tanto de autoridades locales como de carabineros y militares del lado chileno”, sostuvo.
Además, aseguró que estos pasos no son utilizados para actividades ilícitas, ya que el contrabando y la migración irregular se registran en otras zonas alejadas del punto fronterizo de Pisiga.
Gestiones ante el Gobierno
La autoridad informó que el lunes se presentó una nota ante la Cancillería boliviana para expresar la preocupación de las comunidades, con la esperanza de que el Gobierno gestione un diálogo con su par chileno.
“Queremos que se respeten estos pasos ancestrales que son parte de nuestra vida diaria”, afirmó.
Mientras continúan los trabajos en la frontera, los pobladores mantienen la incertidumbre sobre el futuro de estos espacios de integración histórica, que consideran fundamentales para su economía y convivencia.
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