Ambos días concentran prácticas religiosas, tradiciones y recomendaciones sobre alimentación y conducta
02/04/2026 11:28
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La Semana Santa reúne una serie de conmemoraciones vinculadas con los últimos momentos de Jesucristo.
En ese contexto, el Jueves Santo se configura como una jornada de significado religioso en la que se desarrollan actos litúrgicos, prácticas tradicionales y orientaciones específicas sobre comportamiento y alimentación.
Durante la Semana Santa se recuerda la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo, lo que da lugar a diferentes celebraciones a lo largo de varios días. El inicio se asocia con el Domingo de Ramos y, en el transcurso de la semana, se desarrollan momentos que tienen un sentido específico dentro de la tradición católica.
El Jueves Santo se reconoce como una de las fechas centrales dentro de este calendario religioso. En esta jornada se conmemoran hechos relacionados con la última cena de Jesús con sus apóstoles, así como otros elementos asociados a su enseñanza y a los eventos previos a su pasión.
Jueves Santo
El Jueves Santo conmemora la Última Cena de Jesús con sus discípulos. Es una jornada de recogimiento que incluye:
Participar en la misa de la Cena del Señor
Realizar la visita a siete templos
Momentos de oración y reflexión
Actos de solidaridad o ayuda a otros
Compartir en familia de forma sencilla
También es común mantener un ambiente tranquilo, sin excesos, en línea con el sentido espiritual del día.
Jueves Santo: qué se evita
Fiestas, música alta o celebraciones
Actividades de ocio excesivo
Discusiones o conflictos familiares
Aunque muchas personas evitan la carne, no es una obligación general este día, sino una práctica opcional.
Viernes Santo
El Viernes Santo es el día más sobrecogedor: se recuerda la pasión, crucifixión y muerte de Jesús. Es jornada de ayuno, abstinencia y recogimiento. No se celebra misa, sino la Liturgia de la Pasión, que incluye la lectura de la Pasión según San Juan, la adoración de la cruz y la comunión. Los fieles participan en el viacrucis, reviviendo las estaciones del camino de Jesús hacia el Calvario. A las tres de la tarde —la hora novena en el calendario romano— se guarda silencio para meditar sobre el momento en que Jesús exclamó: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu” (Lucas 23, 46). La liturgia utiliza ornamentos rojos y la iglesia permanece austera.
El Viernes Santo recuerda la pasión y muerte de Jesucristo. Es el día más solemne y se caracteriza por:
Participar en la Liturgia de la Pasión
Realizar el viacrucis
Guardar momentos de silencio y reflexión
Practicar el ayuno
No se celebra misa, y el ambiente es más austero.
Viernes Santo: qué se evita
Consumir carnes rojas (se reemplazan por pescado o vegetales)
Fiestas, música alta o consumo de alcohol
Actividades ruidosas o de entretenimiento
Tareas pesadas (en algunas tradiciones)
Uso excesivo de pantallas o distracciones
También se recomienda evitar discusiones, promoviendo el perdón y la convivencia.
En conjunto, ambos días invitan al recogimiento, la reflexión y las prácticas de fe, más allá de las tradiciones particulares de cada familia o región.
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