El accidente no solo dejó víctimas fatales, también familias sin sustento.
01/03/2026 13:30
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La tragedia aérea del 27 de febrero en El Alto no solo dejó 22 personas fallecidas y decenas de heridos, sino también graves daños materiales que afectan directamente a familias que dependían de su trabajo diario.
Uno de los casos es el de un minibús completamente destruido tras el impacto del avión Hércules C-130. El vehículo era la herramienta de trabajo de un joven conductor que, al momento del accidente, se encontraba junto a su esposa, una cuñada y una sobrina. Los cuatro sobrevivieron.
“A mi hijo le ha aplastado su minibús totalmente. Pero mi hijo, mi yerna, su cuñadita y mi sobrino se han salvado. De milagro, Diosito me los ha salvado”, relató entre lágrimas Reynaldo Machaca, padre del conductor herido.
Los familiares permanecen internados en el Hospital del Norte en condición estable, pero bajo observación médica.
Angustia económica
El alivio por haber sobrevivido contrasta con la incertidumbre económica. El minibús era el único sustento del hogar y, además, tenía una deuda pendiente.
“Al banco también debe 4.000 bolivianos. Ahora, ¿de dónde va a sacar 4.000 bolivianos? ¿Quién nos va a devolver ese auto? Es el único sustento que tiene mi hijo”, lamentó.
El padre reconoció que el impacto emocional ha sido fuerte. “Ahorita estoy mal, no puedo ni hablar”, expresó.
Como este caso, otros propietarios de vehículos resultaron afectados tras el impacto de la aeronave, sumando pérdidas económicas al dolor humano que dejó la tragedia.
Mientras avanzan las investigaciones técnicas y penales, las familias afectadas esperan respuestas sobre el resarcimiento de daños y apoyo para reconstruir su estabilidad.
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