El presidente del Colegio de Arquitectos afirmó que muchas personas que operan en el transporte urbano no cumplen con las necesidades de los pasajeros y buscan beneficios propios.
30/01/2026 23:35
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La trágica muerte de Sebastián Vespa Montero, de 21 años, atropellado por un micro mientras se dirigía a rendir un examen a la universidad, reabrió el debate sobre la precariedad del transporte público urbano en Santa Cruz de la Sierra.
Para Ernesto Urzagasti, presidente del Colegio de Arquitectos de Bolivia, este accidente no es un hecho aislado: es el resultado de décadas de desorden, explotación y falta de planificación en la movilidad de la ciudad.
“A Sebastián no lo mató un micro ni un chofer aislado. Es el sistema, la forma, el modelo de negocio del transporte público el que mata. Y va a seguir cobrando vidas mientras no haya voluntad política para un cambio estructural”, señaló Urzagasti.
El arquitecto explicó que la ciudad ha crecido sin planificación y que las unidades de microbuses, muchas adaptadas y no diseñadas para el transporte masivo, no son acordes a la demanda actual de pasajeros ni a la seguridad que requiere una urbe en expansión.
"Es un sistema extractivo y perverso: obliga a los conductores a apretar el acelerador, a competir entre líneas, y a cumplir metas que ponen en riesgo a pasajeros y peatones. Mientras esto no cambie, las tragedias como la de Sebastián seguirán ocurriendo”, afirmó.
El arquitecto también señaló que el problema no es únicamente la conducta de los choferes, sino la estructura misma del transporte urbano: propietarios, sindicatos y fiscales de línea presionan a los trabajadores para maximizar ingresos, sin que exista supervisión efectiva de las autoridades municipales.
“El cómplice intelectual de estas tragedias es el sistema: la forma en que se organiza, cómo se controla, cómo se presiona a quienes están al volante”, precisó.
Urzagasti propuso un cambio radical: un sistema regulado bajo normas internacionales, con flotas modernas, ecológicas —como vehículos eléctricos o a gas natural—, con horarios dignos para los choferes, rutas planificadas y control de pasajeros mediante tecnología que no comprometa la seguridad.
Además, hizo un llamado a las autoridades municipales y al electorado: “Mientras los responsables políticos permitan este sistema obsoleto, los ciudadanos seguirán perdiendo tiempo, calidad de vida y, lamentablemente, vidas”.
El especialista insistió en que no basta con sancionar al conductor responsable de un accidente fatal, sino que se requiere una transformación completa del modelo de transporte.
“No se trata solo de reordenamiento cosmético ni de promesas electorales; se necesita voluntad política, inversión y planificación. Santa Cruz necesita un transporte público seguro, eficiente y digno, porque la vida de sus habitantes no puede seguir siendo parte de un sistema que mata”, concluyó.
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