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El "milagro" de la evolución: el reptil que desafía la física y corre sobre el agua

Ni la iguana ni el camaleón: el basilisco es el único vertebrado capaz de recorrer hasta cinco metros sobre la superficie de ríos y arroyos gracias a una asombrosa combinación de velocidad y anatomía.

27/02/2026 17:05

El "milagro" de la evolución: el reptil que desafía la física y corre sobre el agua. Imagen: Wikimedia.
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En el vasto catálogo de habilidades del reino animal, pocas resultan tan cinematográficas como la capacidad de desplazarse sobre una superficie líquida sin hundirse. Ni la iguana ni el camaleón, pese a sus asombrosas adaptaciones, poseen este don. El protagonista absoluto de esta hazaña es el lagarto basilisco (Basiliscus basiliscus), un pequeño reptil que ha ganado el apodo popular de “lagarto Jesucristo” por su capacidad de caminar —o más bien correr— sobre el agua.

Este sorprendente animal habita principalmente en las selvas tropicales que se extienden desde el sur de México hasta Venezuela, con una presencia notable en Centroamérica. Su hábitat natural suele estar ligado a cursos de agua, un entorno estratégico donde su mecanismo de escape se convierte en su mayor ventaja evolutiva. Cuando se siente amenazado por un depredador, el basilisco no busca refugio en la maleza, sino que se lanza directamente a los ríos y arroyos, atravesándolos a toda velocidad mientras permanece en la superficie, informa el portal TN.

 

 

El secreto detrás del fenómeno

La capacidad del basilisco para no sumergirse no es magia, sino una combinación maestra de física y anatomía. El secreto reside en sus patas posteriores, las cuales están provistas de unos lóbulos dérmicos que actúan como aletas. Estos pliegues de piel aumentan considerablemente la superficie de apoyo al entrar en contacto con el agua, permitiendo que el peso del animal se distribuya de forma más eficiente.

Sin embargo, la anatomía no lo es todo; la dinámica del movimiento es crucial. El basilisco debe mantener una velocidad constante de aproximadamente 1,5 metros por segundo. Al impactar el agua con tal rapidez, cada pisada atrapa una pequeña burbuja de aire que crea una cavidad momentánea de soporte. Mientras el lagarto mantenga el ritmo y la potencia, este "colchón" de aire le permite impulsarse hacia adelante antes de que la tensión superficial se rompa.

La capacidad del basilisco para no sumergirse no es magia, sino una combinación maestra de física y anatomía. Foto: Adobe Stock

Una ventaja de los más jóvenes

Un ejemplar adulto promedio puede recorrer entre 3 y 5 metros sobre la superficie antes de que la gravedad y la resistencia del agua ganen la partida y deba comenzar a nadar de forma convencional. Curiosamente, en esta especie la juventud es un grado: los individuos más pequeños y livianos logran cubrir distancias mucho mayores, ya que su menor masa corporal facilita la flotabilidad dinámica.

Gracias a esta adaptación única, el basilisco se mantiene como el único vertebrado capaz de realizar esta carrera sostenida sobre el agua, recordándonos que la naturaleza siempre encuentra formas ingeniosas de hackear las leyes de la gravedad para garantizar la supervivencia.

Un ejemplar adulto promedio puede recorrer entre 3 y 5 metros sobre la superficie antes de que la gravedad gane la partida y deba comenzar a nadar de forma convencional. Foto: Adobe Stock

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