Un nuevo estudio revela que la especie Poecilia formosa utiliza un mecanismo de "limpieza genética" para sobrevivir sin necesidad de machos, desafiando las leyes de la evolución.
11/03/2026 16:57
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En el mundo de la biología, existe una regla no escrita: para que una especie compleja sobreviva a largo plazo, necesita el sexo. La mezcla de genes entre un padre y una madre permite eliminar mutaciones dañinas y adaptarse al entorno. Sin embargo, en los arroyos de México y el sur de Texas, habita una pequeña excepción de apenas el tamaño de un pulgar que lleva 100.000 años rompiendo todas las reglas: la molly amazona.
Llamada así en honor a las guerreras mitológicas, esta especie está compuesta exclusivamente por hembras. No necesitan —y según la ciencia, nunca necesitarán— de un macho para perpetuar su linaje. Ahora, un estudio publicado en la revista Nature ha descifrado finalmente cómo logran evitar la extinción por degeneración genética, según reporta National Geographic.
El proceso de "limpieza" interna
Según las teorías evolutivas tradicionales, una especie que solo se clona a sí misma debería acumular errores genéticos (mutaciones) que la llevarían a la extinción en unos 10.000 años. La molly amazona ha superado ese límite por diez.
"El hecho de que hayan estado aquí por mucho más tiempo presenta una paradoja", explica Edward Ricemeyer, biólogo computacional de la Universidad Ludwig Maximilian de Múnich y coautor del estudio. Al analizar sus genomas, el equipo de Ricemeyer descubrió que estos peces realizan su propia "limpieza doméstica".
El secreto reside en un proceso llamado conversión génica. A diferencia de los mamíferos, que usan este mecanismo principalmente para reparar ADN dañado, las mollies amazonas lo utilizan para reemplazar segmentos de ADN que tienen mutaciones peligrosas por copias sanas de otro cromosoma. Es, en esencia, un sistema de "copiar y pegar" que imita los beneficios de la reproducción sexual sin necesidad de una pareja.
Sexo de "trámite"
Aunque se clonan, estas hembras todavía mantienen una conducta curiosa: necesitan aparearse con machos de otras especies de peces molly para iniciar el proceso de reproducción, un fenómeno conocido como ginogénesis. Sin embargo, el esperma del macho solo sirve como un "interruptor" biológico para que el óvulo comience a dividirse; el ADN del macho nunca se incorpora a las crías. El resultado es siempre una camada de hijas que son copias idénticas de la madre.
De los peces a la medicina humana
El hallazgo no solo fascina a los biólogos marinos, sino que abre puertas en la medicina. Ricemeyer señala que entender cómo estos linajes clonales gestionan sus mutaciones podría ayudar en la lucha contra el cáncer.
"El cáncer es una enfermedad en la que un linaje clonal de células acumula mutaciones que le permiten crecer más que las células sanas", afirma el investigador.
Aprender cómo la naturaleza ha diseñado mecanismos para "purgar" errores genéticos en las mollies podría ser la clave para desarrollar nuevos tratamientos que eviten la progresión de tumores en humanos. Por ahora, estas pequeñas guerreras mexicanas siguen demostrando que, en la naturaleza, el "poder femenino" es una estrategia de supervivencia milenaria y altamente eficiente.
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