Hace dos años, un encuentro en un albergue lo acercó al cristianismo evangélico, y su perspectiva de vida cambió.
29/08/2025 22:13
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Leandro de Souza, el hombre que llegó a ser conocido como "el más tatuado de Brasil", inició una dolorosa y sorprendente transformación para remover la gran mayoría de la tinta que cubre su cuerpo. Tras un proceso de conversión religiosa y la búsqueda de un nuevo camino en su vida, Souza se está sometiendo a múltiples y agonizantes sesiones de láser para deshacerse de los más de 170 tatuajes que lo hicieron famoso.
Un pasado de tinta y arrepentimiento
Con 36 años, este tatuador y fotógrafo de la ciudad de Bagé, en el sur de Brasil, cubrió el 95% de su cuerpo con tinta, un viaje que comenzó a los 13 años. Su extrema apariencia le valió el título de "el hombre más tatuado del país" en la Expo Internacional de Tatuajes de Santa Rosa en 2023, según reportes de medios brasileños como G1 y O Globo, citados por RPP.
Sin embargo, detrás de la tinta se escondía una vida de excesos y desafíos. En una entrevista con O Globo, Souza confesó que su adicción a las drogas, que comenzó tras una ruptura a los 25 años, lo llevó a un punto de quiebre. "No me sentía bien, ya no me quedaban. Era un mundo de excesos, que ya no me hacía ningún bien. Llegó un momento en que me sentía como una atracción de circo", afirmó.
Hace dos años, un encuentro en un albergue lo acercó al cristianismo evangélico, y su perspectiva de vida cambió. Ahora, su meta es remover sus tatuajes y recuperar su vida, buscando un empleo formal para pagar la manutención de su hijo y cuidar de su madre.
Un proceso agonizante con múltiples láseres
Leandro compartió el doloroso proceso de remoción en su cuenta de Instagram. Hasta la fecha, se sometió a cinco sesiones gratuitas en el estudio Hello Tattoo en Sao Paulo, pero estima que necesitará hasta ocho procedimientos para completar la tarea.
Souza detalló el intenso dolor que experimenta en cada sesión, especialmente en su rostro, donde se aplican tres tipos de láser: uno para la remoción, otro para el rejuvenecimiento y un tercero como "sellador".
"Duele mucho, no importa cuánta anestesia te pongan, el dolor es horrible. Pero eso es parte del precio por las cosas que hice en el pasado", expresó a O Globo.
Su transformación no es solo física. Souza dejó atrás la adicción y el trabajo como tatuador. Según CNN Brasil, incluso advirtió a otros sobre el arrepentimiento que puede traer el tatuaje facial. "Piensen bien antes de hacerse un tatuaje en la cara porque me arrepiento... Hoy ya no tatúo. No condeno los tatuajes. Creo que, después del bautismo y la conversión, hay cosas más importantes que debemos hacer", concluyó.
Mira el video que muestra la historia de Leandro:
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