Fernando Romero señala que procesar crudo en Bolivia ayudará al abastecimiento, pero duda que sea rentable para exportar derivados. Advierte que la medida requiere un alto uso de dólares para importar el petróleo y los insumos, lo que presionará aún más las reservas internacionales.
06/02/2026 9:44
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El anuncio de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) de importar crudo para incrementar la capacidad operativa de las refinerías Guillermo Elder Bell, en Santa Cruz, y Gualberto Villarroel, en Cochabamba, puede contribuir al abastecimiento interno de carburantes; sin embargo, se trata de una solución coyuntural que no atiende los problemas estructurales del sector hidrocarburos, advirtió el analista económico Fernando Romero.
De acuerdo con Romero, la medida tiene como principal aspecto positivo la posibilidad de incrementar la producción interna de combustibles, al importar crudo y transformarlo en derivados como diésel y gasolina, lo que permitiría cubrir una parte del mercado interno en el corto plazo.
“Se importa crudo, se lo transforma en diversos hidrocarburos y se abastece cierta parte del mercado interno. Eso puede aliviar temporalmente la presión sobre el suministro”, explicó.
No obstante, el analista señaló que no existe claridad sobre metas concretas de cobertura, como si el objetivo es abastecer el 30%, 50% o 70% de la demanda, en un escenario donde además el sector privado también participa con ciertas ventajas.
Asimismo, consideró poco viable la posibilidad de exportar derivados, debido a la baja rentabilidad de importar materia prima, procesarla y competir con países productores que ya exportan combustibles refinados.
Presión sobre divisas y déficit fiscal
Entre los aspectos negativos, Romero advirtió que la importación de crudo implica un mayor uso de divisas, lo que podría generar presión sobre las reservas internacionales y el tipo de cambio, en un contexto donde los dólares son escasos.
“Se necesita dólares no solo para importar crudo, sino también insumos y elementos necesarios para su transformación. Eso puede complicar la reducción del déficit fiscal y aumentar la presión social”, sostuvo.
Además, remarcó que la medida no aborda la caída de la producción nacional de hidrocarburos, ni incentiva la inversión en exploración y explotación, pese a la existencia de recursos congelados en entidades subnacionales que tenían ese objetivo.
Dependencia externa y riesgos logísticos
Romero también alertó sobre los riesgos logísticos y la dependencia externa, tomando en cuenta que Bolivia es un país mediterráneo y depende de la infraestructura de países vecinos como Perú y Chile para el transporte internacional de crudo.
“Eso nos coloca en una situación vulnerable frente a factores externos”, indicó.
Recomendaciones estructurales
En conclusión, el analista señaló que la importación de crudo para su procesamiento en refinerías nacionales puede ser una estrategia útil para mitigar problemas de abastecimiento en el corto plazo, pero insistió en que no es una solución estructural para el sector energético.
Entre sus recomendaciones, destacó la necesidad de fortalecer la inversión en exploración y producción local, diversificar las fuentes de divisas, mejorar el manejo de la deuda pública y las reservas internacionales, además de modernizar la cadena de refinación y logística para garantizar la calidad de los carburantes.
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