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Bolivia y los grandes desafíos económicos que podría enfrentar si continúa la guerra en Medio Oriente

Bolivia atraviesa una escasez de divisas, lo que limita su capacidad de pagar importaciones. Si el petróleo sube por la guerra, el país necesita aún más dólares, intensificando la presión cambiaria.

18/03/2026 12:04

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1. ¿LLEGO EN EL PEOR MOMENTO PARA BOLIVIA LA GUERRA DE MEDIO ORIENTE?

 

Sí, porque Bolivia ya enfrenta fragilidad en dólares, alta dependencia de importación de carburantes y presión fiscal, por lo que un shock externo como este agrava todos esos desequilibrios.

 

Bolivia atraviesa una escasez de divisas, lo que limita su capacidad de pagar importaciones. Si el petróleo sube por la guerra, el país necesita aún más dólares, intensificando la presión cambiaria.

 

Además, el Estado sostiene aun una importante subvención a los combustibles. Con precios internacionales más elevados, el costo fiscal aumenta, ampliando el déficit y reduciendo margen para otras políticas.

 

Finalmente, la economía ya mostraba señales de desaceleración y vulnerabilidad. Este shock externo eleva costos, genera inflación e incertidumbre, dificultando cualquier intento de recuperación económica.

 

Bolivia venía mostrando señales incipientes de estabilización, pero aún con vulnerabilidades estructurales:

  • Reservas internacionales líquidas bajas. (383 mmusd)
  • Escasez de divisas. (dólar volátil e iliquidez en el sistema financiero)
  • Alta dependencia de importaciones de diésel y gasolina. (9 de cada 10 litros de diésel son comprados del exterior)
  • Gasto público elevado e ineficiente (12 años consecutivos de déficit fiscal, el 2025 cercano al 12% del PIB).

 

En ese contexto, un shock externo como un conflicto en Medio Oriente:

  • Rompe expectativas de mejora de la economía.
  • Introduce incertidumbre global y regional.
  • Presiona variables clave: petróleo, tipo de cambio, inflación, otros.

 

 

 

Conclusión técnica:

No es que la economía ya estaba “sana”, sino que estaba en un proceso frágil de ajuste. Por eso, un shock externo sí puede agravar la situación.

 

2. ¿Cómo afectaría a Bolivia la guerra en Medio Oriente?

 

Sí, indirectamente, pero de forma relevante. Aunque Bolivia no comercia directamente con esa región, el impacto viene por el mercado global del petróleo.

 

El Medio Oriente concentra gran parte de la oferta mundial (países de la OPEP), por lo que cualquier conflicto reduce o pone en riesgo la oferta y eleva el precio internacional del crudo, generando posiblemente recesión e inflación global.

 

Canales de transmisión hacia Bolivia:

a) Precio del petróleo: Si sube el precio del barril (WTI) → sube el costo de importación de crudo, diésel, gasolina y derivados del petróleo (aceites, lubricantes, etc.)

 

b) Subvención fiscal: Bolivia subvenciona parcialmente los carburantes, al menos los de producción nacional.

Mayor precio internacional = mayor gasto estatal = mayor déficit público

 

c) Dólares: Más importaciones caras → mayor demanda de divisas.

Presión sobre el tipo de cambio, es decir elevación de la cotización del dólar paralelo. Esto puede agravar el desequilibrio cambiario y la iliquidez de divisas.

 

d) Inflación: Combustibles más caros → encarecen transporte, alimentos y producción. Es decir, las cadenas de producción y comercialización se elevan a nivel internacional y eso se replica a nivel Bolivia.

 

e) Transporte y logística: Un diésel caro impacta en el transporte pesado, agroindustria, distribución de alimentos y otros. Por ende, a nivel local subirían los costos de las cadenas de producción y comercialización (mayor inflación local).

 

d) Sector productivo (agro, industria, minería): Puede incrementar costos de energía y transporte, generar menor competitividad. El resultado, menores márgenes de ganancia y una posible desaceleración o recesión económica.

 

e) Clima de inversión e incertidumbre: Los conflictos globales, como este, generan miedo en los mercados, por eso cayeron las bolsas. Esto puede llevar a menor inversión y mayor cautela de empresarios locales y extranjeros.

 

En síntesis: Aunque la guerra esté lejos, el impacto económico sí llega, vía precios internacionales, ya que vivimos en una economía globalizada. Además, Bolivia es un país subdesarrollado, tomador de precios e importa al menos el 70% de lo que consume su economía.

 

3. ¿A qué podría apelar Bolivia para amortiguar el impacto?

 

Aquí hay una combinación de medidas de corto y mediano plazo:

 

Corto plazo (gestión de crisis)

  1. Coberturas (hedging) petroleras

Asegurar precios futuros (como hace México)

 

  1. Optimizar subvenciones

Reducir contrabando

Mejor focalización

 

  1. Gestión de divisas

Priorizar importaciones críticas (carburantes, alimentos, otros)

 

Mediano plazo (estructural)

Aumentar producción de gas y líquidos

Nueva ley de inversiones y de hidrocarburos

Reactivar exploración hidrocarburìfera

 

Transición energética

Biocombustibles, electricidad, energías renovables, otros

 

Reducir dependencia del diésel importado

Aumentar la producción local mediante refinerías, por ejemplo.

 

Idea clave:

Bolivia no puede controlar la guerra, pero sí puede reducir su vulnerabilidad externa.

 

4. ¿Cómo evitar la escalada de precios del combustible?

Aquí hay que ser muy claro, evitar completamente la subida es casi imposible, pero sí se puede contener.

Herramientas disponibles:

1. Subvención (lo que ya hace Bolivia)

Actualmente fue eliminado parcialmente, pero si es que desearía mantener o bajar los actuales precios internos de carburantes, tuviese que volver a un esquema de subvenciones total o parcial.

Sin embargo:

  • Es fiscalmente costoso
  • Se vuelve insostenible si el petróleo sube mucho

 

2. Ajuste gradual (política sensible)

  • Subir precios de forma controlada
  • Evitar shock brusco
  • Requiere respaldo político y social

 

3. Control del contrabando

  • Si bien esto ha reducido desde la “eliminación de la subvención”, podría reactivarse si es que se vuelve a dicho esquema.
  • Reducir contrabando esto equivale a “ahorrar” en subvención.

 

4. Diversificación energética

  • Etanol, biodiesel.
  • Energía hidroeléctrica, eólica, otros
  • Gas natural vehicular (GNV)

 

5. Eficiencia logística

  • Mejorar almacenamiento y distribución
  • Reducir costos internos

 

Conclusión técnica:

Si el petróleo sube fuerte → el Estado enfrenta una disyuntiva:

Sostener subsidio (más déficit)

o ajustar precios (costo social)

 

No hay solución perfecta, solo gestión inteligente del equilibrio.

 

5. ¿DENTRO DE CUANTO LA GUERRA AFECTARA A LA ECONOMIA BOLIVIANA?

El impacto no es inmediato en todos los frentes, se transmite por etapas y depende

 

1. Corto plazo (1 a 4 semanas)

Impacto inmediato: precios internacionales

  • Sube el precio del petróleo.
  • Aumenta el costo de compra de combustibles para Bolivia

 

Efecto en el país: Aún no suben precios internos, pero el Estado ya empieza a pagar más por importar carburantes.

 

Clave: El impacto comienza en las finanzas públicas, no en el bolsillo del ciudadano.

 

2. Corto–mediano plazo (1 a 3 meses)

Impacto fiscal y cambiario

  • Se encarece la factura de importación de diésel y gasolina
  • Aumenta el gasto en subvenciones

 

Efectos:

  • Mayor déficit fiscal
  • Mayor demanda de dólares
  • Presión sobre el tipo de cambio (especialmente paralelo)

 

Clave: Aquí aparece la tensión macroeconómica en el país (fiscal/monetario).

 

3. Mediano plazo (3 a 6 meses)

Impacto en precios internos (inflación)

 

Dependiendo de decisiones del gobierno:

 

Escenario A: Mantener subsidio

No suben combustibles directamente, sin embargo: aumenta déficit fiscal y se deteriora la economía

 

Escenario B: Ajuste parcial

Suben combustibles, pero se trasladan costos a: transporte, alimentos y servicios.

 

Efecto: Inflación generalizada, tanto local como importada.

 

4. Mediano–largo plazo (6 a 12 meses)

Impacto en actividad económica

  • Empresas enfrentan mayores costos
  • Menor consumo por pérdida de poder adquisitivo

 

Efectos:

  • Desaceleración económica
  • Riesgo de recesión leve si el shock es fuerte y prolongado

Conclusión técnica

Bolivia no siente el impacto de golpe en precios, pero sí rápidamente en sus cuentas fiscales y en los dólares.

Luego, si el problema persiste, el efecto termina llegando al ciudadano vía inflación y menor actividad económica.

 

Cierre general

El conflicto en Medio Oriente es un típico shock externo negativo para economías importadoras de petróleo y sus derivados como Bolivia.

 

Lo importante no es solo el evento, sino la debilidad interna previa:

  1. Baja producción de hidrocarburos
  2. Alta dependencia de importaciones
  3. Fragilidad en divisas

 

Por eso, más que la guerra en sí, el verdadero problema es la falta de resiliencia estructural de la economía boliviana.

 

La guerra en Medio Oriente sí golpea a Bolivia, no de forma directa, pero sí por el lado del petróleo, los combustibles, los dólares y los precios. Llega en un momento delicado, porque el país ya tiene debilidad fiscal, escasez de divisas y alta dependencia de la importación de carburantes.

 

Bolivia debe actuar con prudencia y rapidez: cuidar los dólares, asegurar el abastecimiento de carburantes y reducir gastos innecesarios. Al mismo tiempo, necesita avanzar en soluciones de fondo, como aumentar producción hidrocarburífera propia, frenar el contrabando y depender menos del petróleo importado.

 

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