El analista Raúl Velásquez señaló que la caída en la producción, la falta de divisas y el desfase de precios alimentan el mercado negro y el desabastecimiento, mientras calificó a YPFB como un "pulpo Frankenstein" que priorizó el gasto burocrático sobre la exploración.
23/04/2026 23:33
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Mientras las filas de camiones y vehículos de alto tonelaje se extienden por más de 24 horas en las estaciones de servicio del país, el análisis técnico apunta a problemas profundos que van más allá de la logística. Raúl Velásquez, analista en Energías e Hidrocarburos de la Fundación Jubileo, señaló que el desabastecimiento responde a factores estructurales que el Estado aún no ha logrado resolver.
Según Velásquez, la crisis actual se sostiene sobre tres pilares críticos: la caída del 64% en la producción de hidrocarburos líquidos en la última década, la escasez de divisas y la distorsión de los precios internos frente a los regionales.
Las tres causas del desabastecimiento
Para el experto, el origen de las filas no es reciente, sino que arrastra deficiencias desde 2023. El primer factor es la incapacidad de producción nacional: "Bolivia no produce suficientes hidrocarburos líquidos para poder abastecer la demanda interna", explicó, señalando que esto obliga a una importación masiva.
Aquí surge el segundo problema: la falta de dólares. Velásquez aclaró que, aunque se ha permitido la importación a privados, el obstáculo sigue siendo el mismo: "No importa si el que va a importar es el privado o es estatal... las divisas son una condición fundamental para poder importar".
Finalmente, el analista destacó la brecha de precios como un incentivo para el mercado negro. "Nadie va a importar combustibles si pensamos en la gasolina que esté a 14 bolivianos el litro en la región y lo vendas en Bolivia a Bs 6,96", afirmó, añadiendo que esto reactiva el contrabando, especialmente en el diésel, donde "delincuentes nuevamente vuelven a comprar diésel a 9,80 en Bolivia para venderlo en la frontera a 13,50 o 14 bolivianos el litro".
YPFB: Una gestión "Frankenstein"
Ante el reciente cambio en la presidencia de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) —con la posesión de Sebastián Daroca tras la renuncia de Claudia Cronenbold—, Velásquez fue tajante al afirmar que los cambios de nombres no solucionarán la crisis si no se reforma la institución.
"YPFB se ha convertido en un pulpo Frankenstein en estos 20 años de mala gestión sectorial... hoy en día YPFB genera más empleo que gas", sentenció el analista.
Velásquez criticó la excesiva burocracia de la estatal, que cuenta con 11 subsidiarias y múltiples directorios, lo que dificulta una gestión eficiente. Además, denunció un manejo deficiente de los recursos económicos: "Desde el 2007 hasta el 2023... YPFB ha recibido más de 7.000 millones de dólares... Pero en lugar de usarla para explorar y explotar, la ha despilfarrado, la ha llevado al gasto".
Propuestas de solución
Desde la Fundación Jubileo se plantean medidas urgentes para evitar que el sistema colapse:
Reestructuración de YPFB: Sugieren que la estatal cotice en bolsa (siguiendo modelos como Ecopetrol o Petrobras) para atraer inversión privada y mejorar la transparencia.
Tercerización operativa: Ante la imposibilidad de un cambio constitucional inmediato, proponen que YPFB mantenga la titularidad pero tercerice actividades como refinación, transporte, almacenaje y comercialización al sector privado.
Nueva Ley de Hidrocarburos: Velásquez enfatizó que esta es la única "solución estructural" que permitirá corregir la situación en un plazo de 5 a 8 años.
Por último, el analista instó a las autoridades a hablar con franqueza sobre la calidad del combustible, advirtiendo que la premura por abastecer ha llevado a comprar carburantes de dudosa calidad. "Es importante hablar con franqueza al país... el tema es que tengas el dinero, los dólares que se requieren para comprar ese combustible", concluyó.
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