Lejos de ser solo un refugio, el oro es un mercado de escala global que combina escasez, liquidez y un peso creciente en la arquitectura financiera internacional.
10/04/2026 13:22
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El oro mantiene una escala financiera que lo sitúa entre los activos más relevantes del sistema global. A finales de 2025, miles de toneladas acumuladas configuraban un mercado de gran tamaño, donde la liquidez y la profundidad permiten su negociación en condiciones comparables a grandes segmentos de deuda pública y divisas.
El World Gold Council establece que "casi 220.000 toneladas de oro han sido extraídas a lo largo de la historia humana, valoradas en aproximadamente US$31 billones al cierre de 2025", una magnitud que combina escasez física con una base financiera amplia. Ese volumen, distribuido entre joyería, inversión y reservas oficiales, configura un mercado donde el stock acumulado domina sobre la producción anual.
La distribución de ese volumen refleja su estructura de uso. La joyería concentra el 44%, equivalente a 97.650 toneladas valoradas en US$14 billones. Los bancos centrales y otras instituciones oficiales mantienen el 18%, unas 938.670 toneladas por cerca de US$5 billones, mientras que lingotes y monedad representan el 21%, con 46.950 toneladas valoradas en torno a US$7 billones.
Los ETF respaldados físicamente concentran el 2%, unas 4.025 toneladas equivalentes a US$0,6 billones. A ello se suman las tenencias extrabursátiles en manos de instituciones y grandes patrimonios, que alcanzan aproximadamente el 5%, hasta 10.000 toneladas valoradas en US$ 1,5 billones. El resto, destinado principalmente a tecnología y usos industriales, representa el 10%, unas 22.600 toneladas con un valor cercano a US$ 3 billones.
El informe subraya que "el stock es permanente", dado que el oro "es virtualmente indestructible", lo que implica que la oferta no depende exclusivamente de la minería, sino de un inventario acumulado que puede movilizarse según condiciones de mercado. Ese inventario crece a un ritmo de 1,8% anual, reforzando su escasez relativa.
Antes de entrar en su dinámica financiera, el documento establece que "esta combinación de escasez y escala sustenta la relevancia del oro para todo tipo de inversores", en un contexto donde su presencia en carteras sigue siendo limitada en términos relativos.
Un mercado financiero de de US$ 15 billones
El oro invertible constituye un segmento de aproximadamente US$ 15 billones, donde predomina el componente físico. De ese total, cerca de US$ 14 billones corresponden a inversión directa, lingotes, monedas, ETF respaldados físicamente y posiciones OTC, frente a US$ 1,5 billones en derivados.
El análisis indica que "el mercado total de oro físico financiero tiene un valor de aproximadamente US$ 14 billones", representando cerca del 45% del stock global. Este volumen permite absorber flujos institucionales significativos sin generar distorsiones relevantes en precios.
Dentro de este segmento, las tenencias OTC adquieren relevancia, con estimaciones de hasta 10.000 toneladas, equivalentes a unos US$ 1,5 billones. Estas posiciones, negociadas fuera de mercados organizados, reducen la visibilidad del mercado, pero amplían su profundidad.
En paralelo, los derivados cumplen una función complementaria. El informe recoge que "los derivado permiten a los participantes transferir riesgo de precio sin necesariamente mover oro físico", lo que incrementa la rotación y facilita la formación de precios.
El interés abierto en futuros y opciones alcanzaba US$ 1,5 billones a finales de 2025, con volúmenes diarios de US$114.000 millones en COMEX y US$ 51.000 millones en la Bolsa de Futuros de Shanghái. Aun así, su peso sigue siendo inferior al del mercado físico, lo que ancla la exposición financiera en activos tangibles.
Liquidez comparable con bonos soberanos
La liquidez del poro se sitúa entre sus principales atributos dentro del sistema financiero global. En 2025, el volumen promedio diario negociado alcanzó los US$ 361.000 millones, equivalente a unas 3.000 toneladas intercambiadas cada día.
El informe señala que "la liquidez, la facilidad con la que un activo puede ser comprado o vendido sin afectar significativamente su precio, es frecuentemente citada como uno de los atributos centrales del oro", apoyada en la interacción entre mercado OTC y plataformas de derivados.
Londres concentra una parte sustancial de esta actividad, con más de US$ 160.000 millones diarios en operaciones extrabursátiles, principalmente en contratos spot. A su vez, los mercados organizados aportan otros US$ 174.000 millones diarios consolidando una estructura diversificada.
En términos comparativos, el documento indica que "pocos activos financieros pueden igualar la liquidez del mercado del oro, especialmente durante periodos de estrés financiero", con volúmenes en Londres superiores a los de los gilts británicos y los bunds alemanes, y comparables a los bonos del Tesoro estadounidense a medio plazo.
Esta capacidad de absorción se vincula a la existencia de un amplio stock disponible y a la posibilidad de reciclaje, que permite reintroducir metal en el mercado secundario sin depender de la producción minera.
Una presencia limitada en cartera y clave en reservas
A pesar de su tamaño, el oro mantiene una presencia limitada en los portafolios globales. El informe estima que los US$ 9 billones en oro nen manos de inversores representan apenas el 3% de los US$ 320 billones en activos financieros globales.
En este contexto, se recoge que "el oro constituye el 3% de los activos financieros globales", una proporción inferior al 14% observado hace cuatro décadas. Además, la distribución es desigual, con hasta un 30% de inversores sin exposición al metal.
El documento plantea que "los inversores pueden beneficiarse de una asignación estratégica del 5% en una cartera bien equilibrada", dentro de una rango que oscila entre el 2% y el 10%, dependiendo de los objetivos de inversión.
En el ámbito institucional, los bancos centrales refuerzan su papel. A cierre de 2025, mantenían cerca de 39.000 toneladas, equivalentes a US$ 5 billones, representando el 26% de las reservas globales asignadas.
El análisis recoge que "el oro no es solo un activo de inversión; también es un activo de reserva oficial importante", en línea con principios de seguridad liquidez y retorno. En economías desarrolladas, la proporción alcanza el 30%, frente al 15% en mercados emergentes.
El comportamiento del oro responde a una estructura dual. Según el informe, "el oro tiene una base de demanda diversa que abarca uso de consumo e inversión", lo que permite que distintos factores, desde el ciclo económico hasta la aversión al riesgo, impulsen su demanda en distintos momentos.
Esta combinación se apoya en una oferta diversificada, donde el 74% proviene de minería y el 26% de reciclaje, y en una demanda geográficamente distribuida, con mercados emergentes representando cerca del 50% del consumo anual.
El desarrollo reciente del mercado ha estado marcado por factores estructurales como el crecimiento de economías emergentes, la aparición de ETF respaldados físicamente, el retorno de los bancos centrales como compradores netos desde 2009 y el impacto de la crisis financiera global.
En ese marco, la evolución del oro queda vinculada a múltiples variables simultáneas, asignación de portafolios, políticas de reservas, dinámica de liquidez y comportamiento de la demanda global.
Con información de Bloomberg
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