Cuando el cansancio mental se vuelve constante, puede afectar el rendimiento académico o laboral y provocar irritabilidad, estrés o dificultades de concentración.
06/04/2026 14:22
Escuchar esta nota
En la actualidad, la sobrecarga de información, el uso constante de dispositivos digitales y las exigencias académicas o laborales han convertido la fatiga mental en un problema cada vez más común. Este tipo de agotamiento no solo implica sentirse cansado, sino experimentar una disminución en la concentración, la memoria y la capacidad para tomar decisiones.
Cintia Choquehuanca, docente de la carrera de Enfermería de la Universidad Franz Tamayo, Unifranz, sostiene que: “Para mejorar la salud mental, hay que generar diferentes actividades que reduzcan el estrés, como la actividad física, alimentación saludable, y la promoción del relacionamiento con el entorno”, destaca.
La directora de la carrera de Psicología de la Unifranz, Mónica Messa, explica que el cerebro funciona de manera dinámica y que incluso el cansancio puede influir en la forma en que pensamos.
“La mente humana, cuando está fatigada, tiende a pensar de forma más flexible y hace conexiones que durante el día podrían parecer absurdas o inverosímiles”, sostiene la académica.
Este fenómeno se relaciona con la forma en que el cerebro procesa la información cuando disminuye el control cognitivo.
Sin embargo, cuando el cansancio mental se vuelve constante, puede afectar el rendimiento académico o laboral y provocar irritabilidad, estrés o dificultades de concentración. Por ello, es necesario aplicar estrategias que permitan equilibrar las demandas cognitivas con momentos de recuperación.
Pausas activas ayudan a recuperar la atención
Una de las estrategias más efectivas para prevenir la fatiga mental es realizar descansos programados durante las actividades que requieren alta concentración. Estudios sobre el funcionamiento del cerebro indican que la atención sostenida suele mantenerse de manera óptima durante aproximadamente 90 minutos, después es recomendable hacer pausas breves.
Técnicas de organización del tiempo, como el método Pomodoro, proponen trabajar durante 25 minutos y descansar cinco. Este tipo de dinámicas permiten recuperar la energía mental y mejorar la productividad entre un 20% y 30%.
“El cerebro fatigado accede a rutas de pensamiento que normalmente serían bloqueadas por la atención excesiva”, agrega Messa.
Durante los descansos se recomienda levantarse, caminar unos minutos o mirar hacia espacios abiertos. Estas acciones ayudan a reducir la sobrecarga en las áreas del cerebro responsables de la concentración y permiten “reiniciar” los circuitos cognitivos que se saturan durante largas jornadas de trabajo o estudio.
Además, expertos sugieren evitar el uso de redes sociales durante estos descansos, ya que seguir consumiendo información digital puede impedir que el cerebro logre un descanso real.
Sueño y hábitos saludables fortalecen el cerebro
El descanso nocturno es otro factor esencial para prevenir la fatiga mental. Dormir entre siete y nueve horas por noche permite que el cerebro consolide la memoria, procese la información del día y elimina sustancias de desecho que se acumulan durante la actividad neuronal.
Según Messa, el momento de descanso también favorece a la salud mental. “La noche permite que los pensamientos divergentes se mezclen con el razonamiento habitual, transformando lo que podría parecer irrelevante”, explica.
A esto se suman otras prácticas que contribuyen al bienestar mental, como la meditación o el mindfulness. Dedicar al menos diez minutos al día a estas técnicas puede reducir los niveles de cortisol —la hormona del estrés— y mejorar la capacidad de atención.
El ejercicio físico también desempeña un papel importante. Actividades aeróbicas como caminar, correr o andar en bicicleta estimulan la liberación de endorfinas y del factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF), una proteína que protege las neuronas y favorece el aprendizaje.
Desconexión digital y autocuidado emocional
Otro elemento fundamental para evitar la fatiga mental es reducir la sobreexposición a estímulos digitales. Las notificaciones constantes, la multitarea y el consumo continuo de información pueden saturar la mente y dificultar la concentración.
Por ello, especialistas recomiendan establecer límites claros en el uso de dispositivos electrónicos, especialmente durante la noche. Desconectarse de pantallas al menos una hora antes de dormir favorece la calidad del sueño y permite que el cerebro se prepare para el descanso.
También es importante dedicar tiempo a actividades recreativas, hobbies o encuentros sociales, ya que estas experiencias fortalecen la resiliencia emocional y ayudan a reducir el estrés acumulado.
Messa destaca que incluso el cansancio puede convertirse en una oportunidad para generar nuevas perspectivas cuando se maneja de manera saludable. “Cuando la mente se libera del control excesivo, el cansancio permite que surjan nuevas ideas y perspectivas. Este estado de relajación cognitiva facilita la exploración de alternativas y la generación de soluciones innovadoras, mostrando que la noche y la fatiga no son obstáculos, sino oportunidades para la creatividad”, afirma.
Comprender cómo funciona el cerebro y adoptar hábitos simples cómo: descansar adecuadamente, organizar el tiempo y practicar actividades de relajación, ayuda a cuidar la salud cognitiva para mantener el bienestar general y la productividad en la vida diaria.
Mira la programación en Red Uno Play
17:00
18:55
20:45
22:00
00:00
01:00
17:00
18:55
20:45
22:00
00:00
01:00